La cancelación de alrededor de 1,900 plazas laborales del segundo turno en la planta de General Motors en Ramos Arizpe representa un desafío significativo para la región, derivado de la baja demanda de vehículos eléctricos y de factores económicos internacionales que impactan a la industria automotriz, advirtió Tereso Medina Ramírez, dirigente de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en Coahuila.

Ante este escenario, el líder sindical subrayó que la prioridad ha sido la defensa de los derechos laborales de las personas afectadas, garantizando que las liquidaciones se realicen conforme a la ley y con el acompañamiento de la autoridad laboral, a fin de brindar certeza jurídica durante todo el proceso y destacó que se trata de una medida derivada de factores externos al desempeño y responsabilidad de la plantilla laboral.

Medina Ramírez informó que, en coordinación con el Gobierno del Estado, se preparan acciones para facilitar la reinserción laboral de las y los trabajadores despedidos, entre ellas la organización de ferias de empleo y la vinculación con empresas del sector de autopartes.

El objetivo, explicó, es que la mano de obra especializada permanezca en la región y continúe aportando al desarrollo industrial de Coahuila.

Pese al recorte de personal, compartió que General Motors confirmó una inversión de mil millones de dólares en México durante los próximos dos años, lo que representa una señal de confianza en el país y en la zona industrial de Ramos Arizpe.

No obstante, el dirigente sindical expresó dudas sobre si dicha inversión permitirá recuperar las 1,900 plazas perdidas, al advertir que una parte importante de los recursos podría destinarse a procesos de automatización y robótica.

Tereso Medina llamó a anticipar estrategias de capacitación y reconversión laboral, así como a fortalecer la coordinación entre trabajadores, empresas y gobierno federal, especialmente de cara a la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Finalmente, el sindicalista subrayó la importancia de que la voz de los trabajadores esté presente en ese proceso, para defender la permanencia de inversiones, la integración regional y la estabilidad del empleo formal en la industria automotriz mexicana.